Mitología Estelar
- Anna Posada
- 20 feb 2021
- 3 Min. de lectura
En la actualidad, los instrumentos permiten observar las estrellas y las galaxias más jóvenes del Universo, cuya luz ha tardado miles de millones de años en llegar hasta nosotros. La mayoría de las constelaciones recibieron sus nombres hace miles de años de manos de astrónomos egipcios, babilonios, griegos, árabes, etc, y detrás de cada una de ella hay una bonita leyenda.
Andrómeda, la doncella encadenada.
En Filistia, Casiopea y su esposo Cefeo tenían una hija llamada Andrómeda.

(Perseo liberando a Andrómeda es una pintura del artista Peter Paul Rubens)
Andrómeda era conocida como la más bella de los mortales. Casiopea, su madre, estaba tan orgullosa de su belleza que se volvió arrogante. Llegó a vanagloriarse de que ella y su hija eran más hermosas que las mismísimas ninfas del mar: las Nereidas, hijas de Poseidón dios de las aguas.
Las ninfas, llenas de ira, pidieron a su padre que castigara a la reina por su arrogancia. Por ello, Poseidón envió un diluvio y al monstruo marino Cetus, para asolar las tierras de Filistia. Los reyes, temiendo la destrucción de su pueblo, consultaron al Oráculo. Este les informó que la única esperanza de salvación era sacrificar a su hija Andrómeda al monstruo.
los reyes accedieron, viendo que era la única forma de mantener el reino. Encadenaron a Andrómeda a unas rocas de la playa para que Cetus acabara con su vida, pero se prometieron que, si alguien la salvaba, le concederían su mano.
Encadenada frente al mar, Andrómeda vio aparecer al monstruo marino. Empezó a gritar y lamentarse. Afortunadamente para ella Perseo acertaba a pasar por allí a lomos del caballo alado Pegaso.
Perseo, que acababa de cortar la cabeza de Medusa, viendo que una hermosa mujer estaba encadenada a unas rocas se lanzó en picado y cerrando los ojos extrajo la cabeza de la Gorgona del zurrón donde la tenía guardada y se la mostró al monstruo. Cetus, al ver a Medusa, quedó petrificado al instante hundiéndose sin remedio al océano.
Desencadenó a la doncella y ésta cayó en sus brazos. Se enamoraron perdidamente pero Casiopea, la madre de Andrómeda, no estaba decidida a cumplir la promesa. Intentó acabar con la vida de Perseo varias veces, fallando en el intento.
Zeus, como castigo, decidió colocar las imágenes de Cefeo y Casiopea en el cielo.

Finalmente, Perseo y Andrómeda se casaron y regresaron a Grecia. Atenea, conmovida por la hermosa historia de amor entre Perseo y Andrómeda colocó sus imágenes juntas en el cielo, cerca de Casiopea y Cefeo, y del caballo alado Pegaso y del monstruo marino Cetus.
Un castigo de Hera
La constelación de la Osa Mayor es seguramente la más popular de todas. Sin embargo, no tiene el mismo nombre en todo el mundo: en algunos lugares se la conoce como la Sartén, el Arado, el Carro o el Gran Cazo.
La constelación está acompañada de otro conjunto de estrellas con una forma muy parecida pero de menor tamaño: la Osa Menor. La historia de esta pareja de osas tiene como protagonista a Zeus.

Zeus estaba casado con Hera, la diosa del matrimonio, pero tenía muchas aventuras.
De su relación con la ninfa Calisto nació Arcade. Cuando Hera se enteró de lo ocurrido, transformó a Calisto en un oso. La Osa Mayor.
El destino hizo que Arcade se cruzara con su madre, ya convertida en oso, y como no la reconoció la apuntó con un arco y una flecha. Cuando estaba a punto de disparar, Zeus intervino y también convirtió en oso a Arcade (la Osa Menor). Para que ambas no se hicieran daño con sus garras, las agarró por la cola y las lanzó al cielo.
Cuando Hera se enteró de lo que había ocurrido se enfureció bastante. Fue a ver a su hermano Poseidón, dios de los mares, y le pidió que ni la Osa Mayor ni la Osa Menor pudieran bañarse en aguas celestiales: por eso ninguna de estas dos constelaciones desaparece nunca bajo la línea del horizonte.
El cinturón más brillante del cielo
Lleva un cinturón donde se forman no solo estrellas sino sistemas planetarios completos. Está formado por las estrellas Alnitak, Alnilam y Mintaka. La primera está a 800 años luz y es 100.000 veces más luminosa que el Sol, la segunda está a 1.370 años luz y es 375.000 veces más luminosa.
En el hombro derecho brilla Betelgeuse, una supergigante roja que le dio su nombre a la película «Beetlejuice», de Tim Burton.
La constelación de Orión es también otra de las más populares.
Hay varias leyendas sobre la constelación de Orión, aunque la mayoría le relatan como un cazador junto a los dioses Apolo y Artemisa de la mitología griega.
Sin embargo, en todas está representado como un guerrero alzando su arco o espada y con un escudo que le cubre. A su lado le acompañan dos perros de caza: Canis Maior y Canis Minor.




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